LISS (cardio continuo de baja intensidad)
El LISS es cardio continuo de baja intensidad: trabajo sostenido a un esfuerzo suave, en el que puedes conversar, típicamente alrededor del 60 a 70% de la frecuencia cardiaca máxima, durante 30 minutos o más. Construye la base aeróbica y cuesta muy poca recuperación.
LISS: ¿de qué hablamos?
El LISS se ganó fama de opción aburrida y anticuada en los años en los que todo tenía que ser de alta intensidad. Esa fama era falsa, y el mundo de la resistencia nunca se la creyó: los atletas de resistencia de élite pasan la gran mayoría de sus horas de entrenamiento exactamente a esta intensidad. Lo que hace el LISS y los intervalos no pueden hacer es acumular un gran volumen de estímulo aeróbico sin exigir mucha recuperación, lo que significa que se puede añadir a una semana que ya está llena de trabajo duro.
Cómo encontrar la intensidad correcta
Tres formas, en orden creciente de precisión. El test del habla: el cliente debe poder mantener una conversación entera con frases completas. La frecuencia cardiaca: más o menos del 60 al 70% de la máxima, o la zona 2 en un modelo de cinco zonas. La respiración nasal: muchos clientes pueden sostener el ritmo de LISS respirando por la nariz, y la pierden en cuanto se van demasiado arriba.
Casi todo el mundo va demasiado fuerte. La intensidad que se siente correcta suele ser la zona 3, que es donde el LISS deja de dar su beneficio y empieza a costar recuperación. Cuenta con que el cliente se queje de que el ritmo correcto le parece absurdamente lento las primeras semanas: esa queja es la señal de que lo has puesto bien, no mal.
Qué construye de verdad
El trabajo suave y sostenido provoca adaptación periférica: más mitocondrias, redes capilares más densas, mejor oxidación de grasas, mayor volumen sistólico por el llenado cardiaco sostenido. Esas adaptaciones suben el techo contra el que empujan las sesiones duras, y mejoran la capacidad del cliente de recuperarse entre esfuerzos duros, tanto dentro de una sesión como a lo largo de la semana.
Además hace algo que ninguna sesión de intervalos hace: deja que un cliente acumule mucho entrenamiento con un coste ortopédico y sistémico casi nulo. Por eso funciona tan bien con principiantes, con clientes mayores, con gente en déficit calórico y con cualquiera cuya capacidad de recuperación ya esté estirada por el trabajo pesado de fuerza.
| LISS | HIIT | |
|---|---|---|
| Intensidad | 60-70% de la FCmáx, se puede conversar | 85%+ de la FCmáx, casi máxima |
| Duración | 30-90 min | 10-25 min de trabajo |
| Coste de recuperación | Muy bajo | Alto |
| Frecuencia tolerada | Casi a diario | 1-3 veces por semana |
| Adaptación principal | Periférica: mitocondrias, capilares, oxidación de grasas | Central: volumen sistólico, VO2max |
Cómo programarlo
Empieza con la duración que el cliente pueda sostener de verdad (veinte minutos es un punto de partida perfectamente válido) y alárgala de cinco a diez minutos cada una o dos semanas antes de tocar la intensidad. La duración es la variable que importa aquí; si te encuentras subiendo el ritmo, te estás desplazando hacia una sesión de tempo.
Elige la modalidad por tolerancia articular y por si el cliente la va a hacer de verdad. Andar rápido, andar en cinta con pendiente, bici suave, remo a paletada baja, natación y senderismo valen todos. Para un cliente que carga mucho peso corporal o que vuelve de una lesión del tren inferior, la bici y la marcha en pendiente perdonan las articulaciones de una forma que correr no.
- Alarga la duración antes de subir la intensidad.
- En ayunas o habiendo comido cambia poco la pérdida de grasa a lo largo de una semana. Haz lo que el cliente tolere.
- Colócalo en días sin pesas o varias horas después de una sesión de fuerza.
- Se lleva bien con los objetivos diarios de pasos: la meta es el volumen suave total, no una sesión heroica.
El LISS en una fase de pérdida de grasa
El LISS es la forma más controlable de añadir gasto energético a un déficit, porque cuesta casi nada de recuperación y por lo tanto no compite con el trabajo de fuerza que preserva músculo. Esa es su ventaja real, no la historia de la oxidación de grasas. Es cierto que a baja intensidad una proporción mayor del combustible quemado viene de la grasa, pero lo que mueve la pérdida de grasa es el balance energético total del día y de la semana, no la mezcla de combustible dentro de una sesión.
La trampa práctica es escalarlo. Cuando el progreso se estanca, añadir otras dos horas de cardio a la semana funciona un tiempo y luego deja de hacerlo, y deja al cliente sin margen de maniobra. Ajusta primero la comida y los pasos diarios; guarda el cardio estructurado adicional como una palanca que todavía no has tirado.
Para quedarte con esto
- El LISS es trabajo continuo suave, alrededor del 60-70% de la frecuencia cardiaca máxima, sostenido 30 minutos o más.
- El cliente debe poder hablar con frases completas durante todo el rato. La mayoría va demasiado fuerte.
- Construye mitocondrias, capilares y oxidación de grasas con un coste de recuperación casi nulo.
- Progrésalo añadiendo duración, nunca añadiendo ritmo.
- En déficit, su ventaja es que no compite con el trabajo de fuerza que preserva músculo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debería durar una sesión de LISS?
De treinta a sesenta minutos cubre a la mayoría de clientes, y los atletas de resistencia van bastante más allá. Veinte minutos es un punto de partida perfectamente legítimo para alguien desacondicionado. Construye primero la duración y mantén la intensidad donde está: en cuanto empiezas a apretar el ritmo para que la sesión se sienta productiva, has dejado de hacer LISS.
¿El LISS es mejor que el HIIT para perder grasa?
Ninguno es mejor por sí solo, porque la pérdida de grasa la mueve el balance energético global. El LISS añade gasto sin costar recuperación, lo que importa cuando un cliente además está levantando peso en déficit. El HIIT es más eficiente en tiempo para la condición física. A la mayoría de clientes les va mejor el trabajo suave como base y una o dos sesiones duras encima.
¿El LISS tiene que ser en ayunas?
No. Entrenar en ayunas desplaza la mezcla de combustible de la sesión hacia la grasa, pero no cambia la pérdida de grasa a lo largo de una semana, que la determina el balance energético total. Haz lo que el cliente rinda y tolere mejor, y para quien vaya a hacer una sesión larga o a entrenar fuerte después, haber comido suele ser la mejor opción.
Actualizado el 28 de agosto de 2026
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